Durante el 40º aniversario del circuito, creamos “Sorry, Álex”: una colección de camisetas, gorras y banderas para pedirle perdón como se merece.
Lo que empezó como una disculpa simbólica se convirtió en un movimiento. La afición lo llevó al circuito. Los medios y las redes sociales lo amplificaron. Y Crivillé, por fin, nos perdonó.
Más vale tarde que nunca, ¿no?